Las relaciones tóxicas y la literatura juvenil: más que “solo ficción”

Por Roxana de la Cruz

Chicos malos, amor juvenil y la falsa idea de que el amor lo cura todo

¿Se acuerdan de esos tiempos en los que la gran mayoría de las chicas estaban obsesionadas con Crepúsculo y querían un novio como Edward Cullen? ¿O como Jace Herondale? ¿Y qué me dicen de Tamlin y Rhysand? Los chicos malos abundan la literatura juvenil, conformando una de las piezas centrales del éxito de esas historias. 

El Chico Malo. Ese que sabes que no hace bien, que sabes que te va a dejar el corazón hecho un trapo de piso; ese que tu mamá, tu amiga, la escuela entera, te dice que te alejes a toda costa. Por alguna razón nuestra cultura se obsesiona con este tipo de personajes, que de alguna manera se convirtieron en el favorito del público femenino: él es el opuesto al Chico Bueno y Amable, no le importa lo que es correcto para el común de la sociedad, usualmente viola las leyes, es un misterio en vida, y- lo más importante- es increíblemente atractivo, a tal punto que todos los hombres quieren ser como él y todas las mujeres quieren estar con él. 

Carismático, arrogante, apuesto… y de manera simultánea cautivante y peligroso. Estos chicos malos representan el prototipo de un hombre violento, abusivo y sexista; sin embargo, en nuestra cultura y en la literatura se les perdona todo y se les premia llegando a ser una figura amada por los lectores y lectoras más jóvenes. 

Si se comporta así contigo, es porque en el fondo le importas” (Besos entre Líneas)

Los libros son más que papel encuadernado de manera bonita. A través de sus historias nos moldean. Nos cambian. Nos inspiran. Un libro que nos impactó durante nuestra infancia o adolescencia nos acompañará durante toda la vida, incluso cambiará la manera en la que percibimos el mundo. Leer siempre es algo positivo, ya que nos enseña valores que se quedarán con nosotros por siempre. 

¿Pero qué aprendizaje nos deja en este caso la literatura juvenil? Muchos de los libros de este género nos han enseñado que si el protagonista masculino es posesivo, violento y misógino es porque aman a la chica. El abuso es amor verdadero, la falta de respeto es esperable, el “no” no es una respuesta válida. Para amar, tienes que sufrir, sino no es amor. 

-Suéltame- dije lo más uniformemente que pude, pero sus garras se clavaron en la madera por encima de mis manos. Todavía hechizado, estaba medio loco.
-Me vuelves loco- gruñó, y el sonido tembló por mi cuello, a lo largo de mis pechos hasta que me dolieron.- Te busqué y no estabas allí. Cuando no te encontré- dijo, acercando su rostro al mío, hasta que compartimos el aliento- me hiciste elegir a otra. No pude escapar. No estaba del todo segura de querer hacerlo-

A Court of Thorns and Roses (Una Corte de Rosas y Espinas)

Sin embargo lo más peligroso es que, supuestamente, estos personajes no son malos. Por eso los y las autoras, para demostrar que en el fondo son buenos, les dan un arco de redención, una posibilidad de cambiar. Sus actitudes, claramente erróneas y dañinas siempre parecen ser la causa de un pasado doloroso. A través de las páginas, nos obligan a empatizar con estos personajes y perdonar cualquier mala acción realizada ya que en el fondo no es su culpa.

Ese es el aspecto más tóxico del estereotipo del Chico Malo. Estos personajes nunca se hacen cargo de sus acciones y, en cambio, culpan a alguien más: la protagonista femenina, algún pariente, el destino. Esto genera un círculo vicioso en donde el protagonista masculino siempre hace algo malo a su pareja, ella lo perdona porque en el fondo él no tiene la culpa y no puede vivir sin él, se reconcilian y el ciclo se repite. Ella nunca puede escapar, ella no puede ser feliz estando sola, ella nunca puede decir que está cansada de ser tratada como un saco de papas. 

Ella, en todo momento y bajo cualquier circunstancia, debe perdonar.

Aceptamos el amor que creemos merecer

“Pero vos sos tan estúpido como yo, George. Querés una mujer que no se someta ante nadie, pero haces todo lo posible para controlarla y moldearla como tu mujer ideal. Saboteas tus propios deseos.” (Paradise Kiss)

Los libros tienen efectos en los lectores, especialmente si son jóvenes. Una frase, un personaje, una historia, puede marcar a aquella persona que lo lee e incluso ayudarla a ver el mundo con otra mirada. En un estudio publicado en el año 2017 titulado Men Are Stronger; Women Endure: A Critical Analysis of the Throne of Glass and The Mortal Instruments YA Fantasy Series, escrito por Katherine Cruger, se llegó a la conclusión que las novelas populares tienen un importante efecto en la formación de la identidad de los lectores, tanto para bien como para mal. En esa investigación lograron concluir que, si bien estas historias son escritas por mujeres y tiene como protagonistas a chicas, la narrativa suele perpetuar el sexismo, los estereotipos raciales, reducir a las heroínas a intereses amorosos, romantizar las relaciones tóxicas y usar la violación como un mecanismo de trama. 

La excusa de la industria literaria y de las autoras de estas novelas de que estas novelas “son solo ficción” es probablemente lo peor del asunto. Muchos de los lectores y lectoras que leen estos libros todavía no tienen tanta experiencia en comparación a un adulto, todavía están aprendiendo lo que es una relación, por lo que vender una relación tóxica como romance, en donde se normaliza el abuso, las relaciones no consensuadas y la violencia física, emocional y verbal no está bien. Obviar el papel que tienen como formadores de cultura es algo que no se puede justificar. 

Las relaciones tóxicas y los Chicos Malos pueden formar parte de la lectura de los más jóvenes, al final de cuentas también existen en el mundo real. No debemos censurar la realidad de muchas personas en el mundo. Pero, ahora que estamos en una época de cambios en donde nos cuestionamos los roles y la violencia de género, es importante que las editoriales, escritores y lectores tomen mayor conciencia sobre cuál es la imagen de romance que quieren mostrar y cómo serán las personalidades y actitudes de los personajes que conforman las historias. 

-No sabía mucho en aquellos días- dijo-. Era sólo una chica. Siempre había imaginado que el amor era algo indestructible. Pensaba que, una vez conjurado, era imponente y eterno. Pero mientras deambulaba sola por la cabaña, empecé a sospechar que estaba equivocada. Tal vez el amor era en realidad débil y sin carácter, y olvidaba fácilmente lo que alguna vez adoró. Si todo eso era cierto para el amor ordinario, entonces mi amor era diferente. Mi amor era algo colosal, mi amor era grandioso. Quería dejar de amar a Pluma, pero simplemente no podía dejar de hacerlo. Me había herido, me había abandonado, nunca se había esforzado… y nunca había deseado al duende. Si Pluma me había amado alguna vez, había sido sólo con ese amor imperfecto e insípido. Y sin embargo, a pesar de todo, lo extrañaba y añoraba su retorno. Yo estaba aprisionada por el amor, y arruinada por él; era su víctima, plagada de desesperanza. Imaginaba que Pluma vivía en algún lugar sin preocupaciones, sin pensar en mí un solo instante. Él había obtenido todo lo que deseaba, y nada que no quisiera. Yo, sin embargo, ¡no tenía nada! Un corazón roto, ¡eso era todo! Y no era justo; me enfurecía. (Una visita inesperada)

Estamos en un momento en donde, más que romantizar estas situaciones, podríamos generar conversaciones sobre los peligros de los romances abusivos en el mundo real. No nos podemos permitir que ésta sea su visión del amor que se merecen, que aspiran a tener, no nos podemos permitir una generación de chicas que permiten la violencia porque “así demuestra que en el fondo le importas”. Si hay tantos libros sobre feminismo y mujeres inspiradoras que han motivado a tantas personas, ¿por qué no escribir novelas en donde el amor sano y respetuoso sea el referente de las mujeres del mañana? ¿Por qué no crear más historias en donde todos los chicos quieran ser como el Chico Bueno? ¿Por qué no escribir personajes femeninos que no necesiten un romance para ser felices?

¿Será que bajo los tiempos que corren es tan irreal que no vende?

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