Contra pedagogías de la crueldad – Rita Segato

Por Julieta Cuevas. cuevasgalarza.julieta@gmail.com

Tal vez este artículo resulte simplista para muchas personas, y es que son tantos los temas y las cuestiones que plantea Rita Segato, antropóloga argentina, en Contra- pedagogías de la crueldad, que estaríamos toda una semana hablando de ellos. 

Hoy solo me quiero centrar en algunos puntos clave y, desde mi punto de vista, más llamativos que tiene esta conferencia que nos llega en formato de libro. 

En primer lugar, me gustaría destacar la precisión analítica de la autora a la hora de desenmarañar estos conceptos y llevarlos a la actualidad de una manera simple pero al mismo tiempo compleja y sobre todo acorde a las cuestiones feministas que vivimos hoy en nuestro país. 

Las pedagogías de la crueldad 

Los actos y prácticas que enseñan, habitúan y programan a los sujetos en la actualidad, la crueldad habitual que deviene de ellos, es llamada por la autora pedagogías de la crueldad. Es esto que nos habitúa, esa disecación de lo vivo y vital, y que parece ser un camino inescapable de la modernidad en la que vivimos. 

Esta modalidad de explotación y precariedad de la vida depende de un principio de crueldad que consiste en disminuir la empatía en los sujetos. La relación entre personas es vaciada y transformada en una relación entre funciones, utilidades e intereses. A través de estas pedagogías de la crueldad, las relaciones de género, la discriminación y los femicidios forman un papel relevante y activo en estos tiempos, porque son producto de estas prácticas patriarcales. 

 Rita nos trae en esta introducción la llamada masculinidad del sujeto, que entendemos como el resultado de un sistema patriarcal que indica a los hombres cómo tienen que ser y esto produce que estos sujetos sean crueles, se distancien y posean baja empatía. El papel de las mujeres en esta maquinaria consiste, de esta manera, en ser empujadas como objetos disponibles y desechables, porque la llamada “organización corporativa de la masculinidad” -que conduce a los hombres a una obediencia entre pares- encuentra en ellas a las víctimas para dar paso a una cadena de mandos y expropiaciones. 

Para la autora, es imposible hoy en día abordar el problema de la violencia de género y letalidad en aumento de las mujeres como si fuese un tema separado de la situación de sus vidas, de la suspensión de las normas, de su realidad cotidiana. Para explicar estas relaciones, Rita no deja de lado las nuevas formas de guerra en América Latina, con la proliferación del control mafioso de la economía, la política y amplios sectores de la sociedad, los llamados controles paraestatales. Tampoco podemos dejar de lado los medios de comunicación masiva, con su ataque a los cuerpos de las mujeres.

 Existe un vínculo entre el que violenta a la mujer y el lente televisivo, un espectáculo montado, los medios no sacan a la mujer de ese lugar de víctima sacrificial. Lo vemos todos los días en nuestros noticieros y en algunos medios digitales, la estigmatización hacia las mujeres y la incesante manera de atribuirle cierta culpa: ¿Qué habrá hecho para que la asesinen? ¿Por qué iba vestida de cierta manera a esas horas de la noche? 

Las contra pedagogías 

Me parece interesante detenerme en el papel activo que tenemos nosotros como ciudadanos, vos, el que está leyendo esto, y todos los que cumplimos algún papel en esta sociedad. ¿Cómo concebir y diseñar contra-pedagogías capaces de sensibilidad y vincularidad que puedan oponerse a las presiones de la época y, sobre todo, que permitan visualizar caminos alternativos?

Y dos cuestiones voy a resaltar sobre la respuesta que da sobre ello en el libro. La primera es que, si pensamos en una contra pedagogía, tendría que ser una contra pedagogía del poder y, por lo tanto, del patriarcado, porque ella se contrapone a los elementos de masculinidad, corporativismo masculino, baja empatía, crueldad, formalidad, etc. El patriarcado es la primera pedagogía del poder y expropiación de valor, la primera lección de jerarquía.

 La segunda es que nosotras, las mujeres, nos identificamos con nuestro propio sufrimiento y hablamos de él, creamos espacios para poder combatirlo y ponerlo en debate. Los hombres no han podido hacerlo, una clave sería hablar entre todos de la victimización de los hombres por el mandato masculino, esta estructura corporativa fratría que genera una violencia de género intra- género. La primera víctima del mandato masculino es -por supuesto- los hombres, obligados a curvarse a este pacto y a obedecer sus reglas y jerarquías desde que ingresan en la vida social. 

La necesidad de una reforma 

 Otro de los aspectos a destacar si realizamos una lectura de este libro, es la necesidad de entender un nuevo tipo de violencia contra las mujeres, un nuevo papel para el cuerpo agredido por violaciones multitudinarias. 

La llamada esfera paraestatal del control de vida de sectores es un objetivo estratégico, y es necesario entender que hay ciertos crímenes que afectan a las mujeres que son crímenes de género, pero no tienen que ver con las relaciones interpersonales, íntimas, ni con el espacio doméstico. Rita los llama “crímenes públicos de género”, en el que la mujer muere solamente por ser mujer. Entonces pensamos, ¿Cómo producir protocolos acordes de investigación policial sin entender esta diferencia?

Los femicidios hoy en día escapan al entendimiento del sentido común público, policial y jurídico. Y es por eso la necesidad de un cambio, que en nuestro país resuena como una reforma judicial feminista, como un primer paso a poder cambiar estas subjetividades patriarcales.

Entonces ¿Hacia dónde deberíamos ir?

La propuesta de Rita exige una erosión y desestabilización del mundo y sus mandatos, nuestras metas deberían, de esta manera, ser comunitarias e inter-seccionales. Los cambios no tienen que ser solamente jurídicos y policiales. 

 Involucrar la realidad de las mujeres en todo nuestro territorio es necesario, incluyendo las mujeres de pueblos más oprimidos y vulnerados. La necesidad de mencionar a todas nace en este libro a partir del concepto de decoloneidad, que entendemos como poder desprenderse de las bases eurocéntricas del poder y la lógica de la modernidad. 

La decoloneidad como principio para poder constituir una nueva epistemología parece atravesar toda la escritura de Rita, entonces creemos imperiosa la necesidad de empezar por deconstruir nuestros discursos y nuestras formas de pensar eurocéntricas, escuchar otras voces y, sobre todo, escuchar las voces de las mujeres. 

Este es solo un bosquejo de todo lo que se puede interpelar y discutir acerca del libro, solo unas pequeñas partes que me parecieron interesantes traer. De más está recomendar cualquier lectura que puedan hacer de Rita Segato, y recomiendo personalmente ésta ya que es muy llevadera, corta y bastante accesible. 

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