COMETIERRA: ENTRE LAS RAICES Y LO NO DICHO.

Por Julieta Cuevas

Cometierra (2019) es el primer libro de la escritora Argentina Dolores Reyes, donde nos habla de femicidios, violencia de género, personas que faltan, una protagonista en busca de justicia y lo hace a través de historias. Cada persona en esta novela corta son historias, no un número más ni una realidad que no existe. Ficcionalizar y darle una entidad con trasfondo a los femicidios y crímenes que suceden en el territorio del Conurbano Bonaerense, me parece urgente y necesario. 

Este libro nos narra la historia de una joven con poderes de clarividencia que encuentra, a través del acto de tragar tierra, a personas que se encuentran desaparecidas, mujeres que no llegan a sus casas y que no se sabe bien qué pasó con ellas. La mayoría de estas búsquedas desesperadas le llegan a la protagonista de la mano de las madres, quienes dejan en la puerta de su casa botellas con tierra dentro, cada botella es una historia que habla.  Las marcas en la narración de la cotidianeidad del territorio conurbano nos hacen sentir cerca de la protagonista y de su entorno. 

A veces sentía el peso de todas las botellas juntas que iban transformando mi casa en lo que siempre había odiado, un cementerio de gente que no conocía, un depósito de tierra que hablaba de cuerpos que nunca había visto”. 

TIERRA QUE SE SIENTE

La novela está narrada en primera persona y nunca sabemos el verdadero nombre de nuestra protagonista, solo que todos la llaman “Cometierra”. La prosa de Reyes nos cuenta un poco del trasfondo de ella, con una madre muerta y un padre ausente, el camino que realiza a lo largo de la narración no solo nos lleva por lugares oscuros que nos hacen sentir en carne propia el dolor y las historias de los femicidios, sino que, vamos conociendo de manera gradual a una protagonista por un lado angustiada por la muerte de su madre e interrogándose todo el tiempo la responsabilidad de su habilidad, de decidir ayudar a las mujeres o no, de seguir su vida como si esta habilidad no existiese y por otro lado, tratando de encontrar su camino, su propia felicidad, explorar el lugar del deseo y del sexo en su vida.

Cometierra se hace una con esas historias de mujeres que va conociendo, la metáfora más grande de la novela la podemos encontrar en su título, pero a medida que avanza la narración encontramos otras metáforas y descripciones de la cotidianeidad que hacen que los personajes sean entrañables y nos quede un gusto un poco amargo por la brevedad de la novela. 

“(…) El laurel, desbordado, crecía por donde le daba la gana. Tenía mil hijos que, a medida que les pegaba el sol, echaban cuerpo y doblaban el alambre de mi terreno como si fuera cartón” “si el pelo me sigue creciendo -pensé-, voy a ser yo también planta salvaje de pierna fuerte, hija del laurel”

NARRAR SOBRE LO NO DICHO

La presencia de los femicidios, sus historias y voces la tenemos todas presentes en cada marcha desde ese 3 de junio del 2015 con el primer Ni una Menos hasta la actualidad. Voces que la mayoría del tiempo son silenciadas o juzgadas por los medios de comunicación y distintos sectores de nuestro país. La protagonista tiene a lo largo de la novela sueños recurrentes con el femicidio de su maestra, Ana. Sueños que parecen venir de un trauma ya que Ana es una de las primeras personas con la que tenía una relación cercana y es asesinada. 

Esta voz que le habla a través de los sueños puede ser su propia voz interna o la voz de la madre tierra, de ese retorno a las raíces y a la vida, aconsejándola y advirtiéndole lo que le deparará el futuro.  Porque no son las fuerzas policiales ni el Estado ni una organización las que ayudan a las madres y familias de estas mujeres desaparecidas, sino que es ella misma, una chica de un barrio en el medio del Conurbano que tiene una conexión única con ellas. Y es que el tinte político de esta novela se da de esta manera, las pibas desaparecidas pasan desapercibidas en los medios y son muchas veces juzgadas, se hace muy poco para intentar encontrarlas o para que se realice una justicia por parte del estado. Reyes nos trae a la mesa esta realidad de una manera cruda y realista, donde el elemento fantástico es solo una excusa para contar estas historias.

Recomiendo leer esta novela corta no solo por su riqueza en la construcción de Cometierra como personaje sino porque me parece necesario que las voces de las mujeres protagonistas en novelas y los Femicidios se alcen y tomen lugar en la literatura, que es este terreno ficcional en donde los pensamientos fluyen y las palabras toman otros significados, otras reflexiones y otros pensares. 

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