No hay lugar como el hogar

Por Violeta Ottolini

Cocina

En esos momentos de peligro, su refugio era la cocina. Mirar por la ventana, a la nada, un pucho, una lágrima. Gritos que no contestaba. Insultos que retumbaban en su cabeza. “Ya va a pasar”. Llegar tarde al trabajo. Llorar en el subte. Ella tenía que decidir el mármol de la nueva mesada. “No sé, no me rompas con esas boludeces, estoy trabajando”. Ella también trabajaba. Mucho. Sostenía mucho. “Voy con la de granito y haceme las puertas blanco mate, por favor”. Llegaba a su departamento, dejaba la cartera y se ponía a limpiar. Hasta la noche. “Las 8, tengo que cocinar” Otra vez la cocina, pensar en los condimentos. Años sin poder usar aceto balsámico. Ella era la que cocinaba. “A qué hora comemos?” La playstation de fondo. La gata llorando de hambre. “Ya está la comidaaaa”. Él se acerca , se sienta a la mesa con esa cara de desprecio. Ella se queda sentada mirando su plato. “Tomá, se me fue el hambre, me voy a correr”. Ella guarda la comida en el tupper porque al otro día va a ir a jugar al fútbol y así tiene algo para cenar. Ella lava los platos, se fuma un pucho y mira por la ventana, a la nada, a una pared. 

Él vuelve, se ducha. Ella se acuesta y se queda dormida. Se despierta por el olor a cigarrillo que viene de la cocina. Lo ve ahí. Fumando a las 3 de la madrugada ¨¿No venís a dormir?¨ No hay respuesta. No hay refugio porque hasta la cocina ahora es de él. 

Baño

Su baño tenía un espejo hermoso. Tenía un gabinete para guardar los esmaltes, los maquillajes y lo más lindo: Una luz que bordeaba todo el artefacto. Como esos espejos de los camarines. Ella amaba ese baño. Porque era rosa y nunca había visto un baño rosa excepto en alguna película. Ella amaba el espejo, pero rara vez amaba su reflejo. Y un día le rompieron el espejo. ¨Fue tu culpa, no ves que es una porquería que ya tenía la bisagra rota?!¨ Era cierto que el espejo era viejo, porque el baño era viejo, porque la casa era vieja. Pero era de ella. Y le rompió el espejo, y la rompió a ella y a su reflejo. Se puso a llorar levantando los pedazos de vidrio antes de que alguien se corte. -No es que a ella le molestara la sangre. Una vez manchó todo ese baño hermoso con sangre pero esa es otra historia-

“Dejá de llorar que sos insoportable cuando llorás. Esta vez fue el espejo, la próxima sos vos”. Ella pensaba que era difícil de ser amada, que se lo merecía, porque la próxima no iba a ser el espejo, iba a ser ella. Y fue ella. Una y otra vez. En ese baño. Ella hacía fuerza contra la puerta para que él no entrara, pero a veces no tenía tanta fuerza y la puerta golpeaba contra su cara. Años después, ella se sintió mal en el baño. Sintió uno de esos abrazos que no te dejan respirar. Miró para arriba y dijo “voy a hacer lo posible para arreglar un poco esto” Y se puso a ordenar lo que había quedado de aquel espejo. Algún día, tal vez, pueda reencontrarse con su reflejo.

Living

Ese sábado fueron al supermercado. Nunca iban los sábados pero ese día él quería comprar algo para tomar. ¨Dale, no seas aburrida.¨ Y metió en el changuito una botella de Piña Colada. ¨No me gusta el ananá”, le dijo ella. ¨Bueno, vos agarrate lo que quieras tomar¨. Ella agarró una Coca. ¨No sé como podés tomar eso, encima te engorda¨ TE engorda. Gorda. 

Subieron al auto. Silencio. Llegaron al departamento. Silencio. Ella le preguntó qué quería comer o si quería ver alguna película pero él la ignoró porque justo había un partido de fútbol de algún equipo que ni siquiera era el suyo.

Ella sabía que tenía 90 minutos para relajarse, entró a bañarse, se cambió, se maquilló. Fue hasta el living y él se había dormido en el sillón. Ella apagó la tele y le preguntó si quería ir a la cama. Él no le contestó. Ella se sacó el maquillaje, se puso el camisón y prendió la tele de la habitación. Justo empezaba ¨Control¨ en I-SAT. ¨Amor, vení, están dando la película de Ian Curtis en la tele, que vos la querías ver¨ Silencio. A ella le pareció una pena que se estuviera perdiendo una película que para ella era muy especial. Se levantó y fue al living. Estaba él sentado en la mesa, con la Piña Colada y un pucho en la mano. ¨Sabés que esta peli la fui a ver al Bafici y me acuerdo que esa noche hacía mucho frío y no pude dormir pensando en Deborah y lo mal que la pasó¨   Él la miró y le dijo ¨Él la pasó peor porque no la aguantaba más y se mató¨ 

Ella trató de explicarle que no era así y él se empezó a enojar porque ella lo contradecía. ¨Vení, tomate un vaso” “Te dije que no me gusta¨ Lo que vino después fue como en cámara lenta. Y violento. Y doloroso así que las comillas no quieren escuchar esta parte y vamos a hacer de cuenta que este es un texto de Beckett y no habrá puntos ni comas. Dale te dije que te tomes un vaso pero no quiero te vas a tomar un vaso dale puta de mierda tomá te dije que no me gusta bueno te va a gustar y él le hizo tomar hasta que ella vomitó y él le tiró lo que quedaba del vaso de Piña Colada en la cara y en la pared y ella lloraba y se resbaló y se cayó al piso él la escupió y se le tiró encima.

Lo último que se escuchó esa noche fueron los gritos de dolor de ella que se mezclaban con los primeros acordes de Atmosphere de Joy Division.

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